Para celebrar sus ochenta años, JBL montó “The Crib Fest” en Casa Lavalle: la casa entera se convirtió en el departamento de la marca, habitación por habitación. El salón principal recibió el escenario bajo los vitrales y el candil; la biblioteca se volvió una sala de escucha entre libros.
Las salas de la planta baja se vistieron con la paleta de la marca sin perder su mobiliario ni su escala, y el patio abrió el lado más informal del festival. Ese es el tipo de proyecto para el que la casa está pensada: una producción que la toma completa y la devuelve intacta.